Llegan las vacaciones, una de las épocas más esperadas de todo el año, pero también una de las que más miedo genera a los propietarios de viviendas. Son muchas las personas que en las próximas semanas dejarán sus domicilios vacíos para trasladarse a otras zonas tanto del país como del extranjero. Por ello, no es extraño que sea el verano también cuando más robos y ocupaciones ilegales de domicilios se producen.
De hecho, de acuerdo con un informe del Observatorio Jurídico de Legálitas, el miedo a los okupas aumenta un 35% durante los meses de julio y agosto. Un temor que está más que justificado; ya que, de acuerdo con datos del Ministerio del Interior, la cantidad de ocupaciones anuales en España ha repuntado desde los 2.000 casos que se registraban en 2010 a más de 17.300 en 2021. Por ende, la ocupación es una problemática real que afecta a nuestro país.
Para evitar ser víctima de una ocupación ilegal hay algunas medidas básicas que debemos implementar como disponer de una buena cerradura y mostrar que la vivienda está habitada en todo momento. Además, organismos como la Policía Nacional ofrecen otros consejos que pueden ayudar a minimizar los riesgos de esta práctica ilegal. Algunos de ellos son:
- Comprobar que quedan bien cerradas las puertas y ventanas del domicilio.
- De ser posible, contar con un sistema de alarma que advierta de cualquier peligro o movimiento extraño.
- Programar luces, la televisión o la radio para se activen en determinado momento y así dar la sensación de que en la casa hay gente. De todas maneras, es recomendable pedir a una persona de confianza que visite la vivienda cada cierto tiempo.
- No divulgar en redes sociales o comentar a extraños que la casa estará desocupada por un determinado periodo de tiempo.
- Tener el contacto de alguno de los vecinos para, en caso de ser necesario, se pueda trasladar a la vivienda a comprobar que todo está bien.
- Tratar de que alguien retire la abundancia de correo en el buzón, para que la gran cantidad de papeles no delate la ausencia de personas en la casa.
- No dejar las persianas del todo bajadas para no dar la sensación de que la casa está cerrada.








