¿Cuáles son los diferentes tipos de suelo que existen?
Existen diversos términos urbanísticos que pueden llegar a generar confusión, entre los que se encuentra la palabra suelo. Estamos habituados a escuchar y a leer expresiones como “suelo urbano”, “suelo rural”, “suelo urbanizable”, “suelo no urbanizable”, entre otros. Pero, ¿qué significa cada uno de ellos? ¿Cuáles son sus principales características? ¿De qué forma pueden afectar estas definiciones el valor de un terreno?
Se trata de interrogantes cuyas respuestas permiten la clasificación del suelo, que no es otra cosa que la división que efectúa el planeamiento general de todos los terrenos que forman parte de un término municipal.
Características del suelo urbano
De acuerdo con la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana 7/2015, el suelo urbano es aquel que se encuentra integrado a una malla urbana, ha sido declarado urbanizado mediante los instrumentos de ordenación correspondientes, cuenta con las infraestructuras y servicios necesarios para satisfacer los usos previstos por la ordenación urbanística.
El suelo urbano se divide en dos:
- Suelo urbano consolidado, es aquel que está en la ciudad y no necesita transformación urbanística, por lo que únicamente necesitan de una licencia para construir edificaciones en él. Tienen condición de solar.
- Suelo urbano no consolidado, es aquel que necesita de obras de urbanización para poder construir edificaciones en él. Son parcelas que, pese a encontrarse en la ciudad, requieren de actividades de urbanización.
Características del suelo urbanizable
El suelo urbanizable es aquel que puede ser parte de una transformación urbanística y pueden incorporarse a un plan de urbanización, aunque aún no son parte de este.
El suelo urbanizable se divide en tres:
- Suelo urbanizable consolidado, es aquel cuya edificación se puede iniciar de forma inmediata.
- Suelo urbanizable sectorizado, es aquel que se considera idóneo para su uso urbanístico y que se dividen en sectores.
- Suelo urbanizable no sectorizado, es aquel integrado por los restantes terrenos adscritos a la clase de suelo urbanizable.
Características del suelo no urbanizable
Los suelos urbanizables suelen contar con algún tipo de protección que impiden su desarrollo urbanístico, bien sea por su valor paisajístico, histórico, arqueológico, científico, ambiental o cultural, así como aquellos que se encuentran dentro de la protección del dominio público. Es también conocido como suelo rural.
La importancia de conocer las características de cada tipo de suelo radica en que, dependiendo de la clase de suelo al que un terreno se adscriba a nivel de planeamiento general, supondrá qué se puede hacer en él así como su valor. Y es que la calificación de un terreno como suelo urbano, urbanizable o no urbanizable condiciona el aprovechamiento urbanístico que podrá realizar su propietario.








