El mundo está en continua transformación y cada vez hay una mayor conciencia sobre el impacto de nuestras acciones sobre el planeta. Uno de los sectores que más afecta al medio ambiente es el de la construcción.
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Alianza Mundial para los Edificios y la Construcción (GlobalABC) ha señalado que los edificios suponen actualmente el 32% del consumo total de energía y producen un 34% del total de emisiones de CO2.
Estos datos evidencian la importancia de impulsar soluciones más sostenibles en la construcción de manera integral, desde el diseño hasta el funcionamiento e incluso reciclaje de los materiales usados. Los cambios que se realicen pueden reducir de manera significativa los efectos negativos del sector sobre el medio ambiente.
Para disminuir el impacto energético y la huella de carbono de las construcciones, existen diferentes aspectos a los que es fundamental prestar atención como es la eliminación de productos contaminantes, la mejora de la eficiencia energética de los edificios y el reciclaje o reutilización de los materiales empleados.
Nuevos materiales en el sector de la construcción
En relación a los materiales, existen dos tendencias principales para reducir su impacto en el medio ambiente al mismo tiempo que se mantiene su eficiencia: el desarrollo de nuevos materiales gracias a la innovación tecnológica y el rediseño de materiales tradicionales.
Algunas de las novedades más destacadas en materiales de construcción, tanto por su bajo impacto para el medio ambiente como por su capacidad para ser incorporados en procesos industriales, son:
- La madera: aunque se lleva usando desde hace siglos, recientemente se ha industrializado el proceso para ser utilizada de manera segura y eficiente en la construcción de edificios.
- El plástico reciclado: se utiliza principalmente para producir bloques de construcción a bajo coste y por su facilidad para ser utilizado y transportado.
- La pasta de papel: a partir de la celulosa, se han logrado crear paneles que funcionan como aislantes térmicos y permiten una instalación sencilla, además de ser más sostenible que otros materiales.
De la variedad de novedades en materiales de construcción, destaca la madera por tener una huella de carbono neutra que, frente a la construcción tradicional, emite hasta un 70% menos de emisiones. Además, permite reducir los plazos de obra y mejora la climatización y la acústica haciendo que todo el proceso sea más sostenible. Este aumento de la eficiencia tiene un impacto positivo no solo en el medioambiente sino también en los costes, permitiendo que las constructoras no tengan que incrementar los precios finales para los compradores.
Sin embargo, la falta de conocimiento y la percepción negativa sobre la durabilidad y resistencia de este material en grandes construcciones, ha limitado su crecimiento en el sector. Es importante señalar también que, para que la madera sea sostenible, debe contar con certificaciones que garanticen una procedencia sostenible y la reforestación.
La evolución del hormigón hacia la sostenibilidad
En cuanto a materiales tradicionales del sector de la construcción, el hormigón es uno de los más contaminantes. Sin embargo, cada vez se pueden encontrar más opciones de hormigón que emiten hasta un 70% menos de C02 que su versión tradicional. Este trabajo de innovación permite seguir usando un material fiable y con un proceso de industrialización consolidado como es el hormigón, al mismo tiempo que se reduce su impacto medioambiental.
Es importante recalcar que los cambios en el sector de la construcción para lograr un desarrollo sostenible deben darse en todas las etapas del proceso, desde la recolección de materiales con certificaciones de sostenibilidad, procesos de construcción más eficientes y proyectos que permitan la renovación y el aprovechamiento posterior de los materiales.
En resumen, estas nuevas tendencias en los materiales de construcción permiten combinar procesos industriales eficientes con valores de sostenibilidad cada vez más demandados por organizaciones como las Naciones Unidas o la Unión Europea y, en genera, por la sociedad.








