Factores claves para adquirir una hipoteca
La inversión en una casa es una decisión que requiere tiempo y estudiar muy bien todas las opciones y variantes posibles. Existen varias vías para financiar esta compra como el leasing habitacional o inmobiliario, préstamo bancario, subrogación de préstamos del vendedor o la hipoteca de toda la vida, la opción más popular por excelencia.
Si optamos por esta vía debemos tener en cuenta que la adquisición de una hipoteca para hacer frente a esa compra nos tendrá muchos años de la vida atados a ella. Por ello es fundamental elegir cuál es la que más conviene según cada realidad: tipo de vivienda, situación económica, edad… En este post damos una serie de claves para decidir qué hipoteca puede convenirnos más.
- Comparar distintas hipotecas: buscar las mejores hipotecas a través de internet. No sólo en las webs de los bancos, sino también en agregadores o en plataformas que cuenten con un motor de búsqueda eficiente que encuentre la mejor según las necesidades de cada persona. Se recomienda echar un vistazo a través de internet previo a acudir a un banco, de esta manera ahorraremos tiempo y nos iremos familiarizando con el producto.
- Valorar los principales elementos:
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- Fijarse en la TAE: la Tasa Anual Equivalente (TAE) supone el porcentaje que marca el coste real que el cliente va a contratar. Dentro de esta tasa están incluidos todos los gastos adicionales como la duración, intereses (TIN), comisiones y otros productos que el cliente está obligado a contratar. A través de la TAE se podrá realizar una evaluación de todas las variables que participan en una hipoteca y así poder calcular una cuota mensual aproximada.
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- Tipo de Interés: es el tipo que marca normalmente el precio del dinero en una operación, es decir, es la cantidad que pagaremos al banco por el préstamo.
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- Comisiones: las comisiones están marcadas por cada entidad financiera. Entre las comisiones más conocidas están la de apertura o la amortización anticipada.
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- Duración: es el plazo que durará el acuerdo para amortizar toda la deuda contraída con el banco. A mayor tiempo, mayores intereses. A pesar de la última afirmación, cuanto mayor sea el tiempo, las cuotas suelen ser menores.
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- Bonificaciones: la contratación de productos y servicios de la entidad financiera puede hacer que la hipoteca sea más competitiva con respecto a la de otros bancos. Como bonificaciones existen la domiciliación de nóminas, contrataciones de seguros para el hogar, una tarjeta de crédito, entre otras. Sin embargo, estos costes suelen ir reflejados en el TAE.
- Interés Fijo o Variable: las hipotecas suelen elegirse con tipo de interés fijo o variable. El interés fijo es aquel que es constante en el tiempo y en el que se paga la misma cuota. El interés variable es aquel que está sujeto al EURIBOR, supone mayor ahorro al principio de la vida del préstamo, pero en el largo plazo dependerá de la fluctuación del EURIBOR.
- Aportación inicial: cuanto mayor sea el capital aportado al principio de la hipoteca, mejores serán las condiciones.
- Tener toda la información sobre el inmueble: es muy importante a la hora de pedir una hipoteca saber la situación del inmueble. Esto se puede averiguar solicitando una Nota Simple a través del Registro de la Propiedad, de esta manera se podrá comprobar si el inmueble está alquilado, tiene una hipoteca asociada, quiénes son los propietarios, cargas, etc.
Estos consejos pueden guiar a decantarnos por una u otra hipoteca. Aun así, si no estamos familiarizados con productos financieros, lo mejor es contar con la ayuda de un profesional que nos pueda orientar en el proceso de contratación. Informarse y conocer las distintas variables siempre nos beneficiará a la hora de elegir una hipoteca, una decisión, que como comenzábamos diciendo en este post, nos marcará la vida.








