Con un mercado inmobiliario como el actual, con los tipos de interés elevados, adquirir una vivienda de obra nueva puede convertirse en una tarea titánica. Sin embargo, existen diferentes fórmulas que pueden ayudar a tener una propiedad y que pueden ser, incluso, una buena inversión.
Una de estas tendencias es el “House flipping”, que no es otra cosa que comprar una vivienda de segunda mano y restaurarla. El término es muy usado en países de habla inglesa y se puede traducir al español como “voltear una casa”, es decir, comprar una propiedad a un precio bajo, mejorar sus condiciones y, posteriormente, ponerla en el mercado a un precio mayor para venderla y así obtener ganancias.
Esta fórmula no es apta para todo tipo de personas, ya que en este caso se requiere disponer del tiempo para poder reformarla, arreglarla y darle una segunda vida a una vivienda antigua o que se encuentre deteriorada. Por eso, a la hora de realizar una inversión en un “House flipping” hay que tener en consideración el coste que tendrán los trabajos que se necesiten realizar para poner a punto la propiedad y poder venderla a un coste superior al que se adquirió.
Por su parte, también es clave que el inversor, antes de hacer la compra, evalúe la vivienda para asegurarse de que sí se puede reformar sin necesidad de tirarla por completo para volver a construirla. Hay casos en los que el deterioro afecta partes estructurales de la propiedad, haciendo imposible arreglarla.
Una tendencia inmobiliaria que puede ser un buen negocio
Aunque en España el “House flipping” no está tan arraigado como en otros países como en Estados Unidos, lo cierto es que poco a poco va ganando terreno, ya que puede ser un negocio muy lucrativo y no necesita grandes conocimientos. La clave es buscar una propiedad a buen precio, calcular el coste de las reformas que necesita, pedir una hipoteca, si fuese necesario, hacer las obras pertinentes y vender la vivienda por un precio superior.








