Desde el año 2002 el Parlamento Europeo ha legislado sobre la necesidad de que los inmuebles cuenten con un certificado de eficiencia energética. Se trata de un documento oficial en el que se señala la puntuación de la eficiencia energética de un determinado edificio o vivienda. Esta calificación depende del consumo anual de energía que es necesario para satisfacer la demanda de dicho inmueble en condiciones normales de ocupación y funcionamiento.
Pese a que existe desde hace más de 20 años, no fue sino hasta el 2013 cuando en España comenzó a ser obligatorio disponer de este tipo de certificados energéticos para las escrituras de compraventa; por ello, en la actualidad, todos los inmuebles deben contar con esta certificación que concluye con la asignación de una etiqueta de eficiencia energética.
En España el 81% de los edificios tienen mala calificación energética
La escala de calificación que contiene la etiqueta de eficiencia energética es de siete letras y va desde la A (edificio más eficiente energéticamente) hasta la G (el de menor eficiencia energética).
La puntuación final se calcula en base al consumo energético necesario (kWh/m²) y las emisiones (kW CO₂/ m²) que cada edificio o vivienda necesita durante un año, incluyendo los costes y las emisiones de la producción de agua caliente, calefacción, climatización, iluminación o ventilación.
En el caso de España, los datos oficiales dan cuenta de la necesidad de una rehabilitación del parque de edificios ya que el 81% de los mismos tiene etiquetas E, F y G (las peores en términos de emisiones). Tan sólo el 0,3% de los inmuebles en nuestro país tienen la calificación A, la mejor.
¿Cómo conseguir el certificado energético?
Para obtener el certificado de eficiencia energética se debe, en primer lugar, buscar un certificador autorizado. El técnico debe acudir al inmueble para realizar su evaluación, tomando medidas, revisando los materiales e inspeccionando los radiadores, el aire acondicionado, la calidad de las ventanas, entre otros aspectos.
Tras realizar esta inspección, el profesional emitirá un informe en el cual se explicarán las características del edificio y los aspectos a mejorar en materia energética. Dicho certificado se deberá registrar ante un organismo competente en la localidad o comunidad autónoma. Allí se entregará el certificado de eficiencia energética.








