Existen diversos tipos de crédito hipotecario cuyas condiciones dependerán no sólo de quién lo solicite sino también de para qué se usarán los fondos. En función del fin de la compra, la entidad financiera ofrecerá un porcentaje de financiación, un plazo de amortización y unos tipos de interés diferentes.
En esta oportunidad hablaremos de las llamadas Buy-to-Let Mortgage, los créditos hipotecarios destinados a adquirir una vivienda que posteriormente se pondrá en alquiler. Aunque en la actualidad en España los bancos no ofrecen este tipo de hipotecas, es importante conocer sus características.
En primer lugar, las hipotecas para alquilar están destinadas a personas con un poder adquisitivo medio – alto, que ya tienen una vivienda en propiedad y que disponen de ahorros suficientes para poder comprar otro inmueble, a manera de inversión. Esto se debe a que, a diferencia de las hipotecas para primera vivienda, en estas otras el banco únicamente suele financiar entre un 60 y un 70% del valor de compraventa.
Además, las entidades suelen imponer mayores comisiones por amortización anticipada del préstamo, al prever que la hipoteca se pague antes de que finalice el plazo de amortización marcado en un inicio. Así como unos tipos de interés más elevados.
Por su parte, otra de las características de tipo de hipotecas es que requiere de cierta previsión, ya que es necesario tener en cuenta que no siempre la vivienda tendrá inquilinos. Es casi seguro que habrá momentos en los que la propiedad esté desocupada o no se pague el alquiler, y se necesitará un colchón financiero para hacer frente a los pagos de la hipoteca en esas situaciones.
¿Son rentables las hipotecas para alquilar?
En países como Alemania y Reino Unido este tipo de hipotecas son bastante comunes, un hecho que se debe a que suelen ser rentables. En España, por ejemplo, los bancos aún no las ofrecen debido a que el mercado parece no estar preparado para ello.
En nuestro país sigue habiendo una fuerte cultura de propiedad y, tan sólo el 17% de las familias viven en régimen de alquiler. Una cifra que en otros países puede incluso superar el 50%, como es el caso de Alemania.








