En ocasiones existen desavenencias en torno a qué obras son las más convenientes realizar en un edificio antiguo. Hay muchos aspectos que afectan al tipo de obras que deben de realizarse. Dos de los tipos de obras que más suelen compararse es la restitución de un edificio frente a la conservación.
La diferencia entre estos dos tipos de reformas viene determinada por su propio significado. Las obras de restitución tipológica son aquellas en las que la nueva intervención supone la reposición del sistema estructural precedente. Se acude a este tipo de trabajos en aquellos edificios con valores estructurales y tipológicos suficientes, pero cuyo estado físico de deterioro interior impide una restauración razonable. Se permite su demolición parcial o total de acuerdo con el grado de deterioro existente. La nueva intervención supone la restitución del sistema estructural precedente, respetando su posición y dimensiones sustanciales, permitiendo ligeros reajustes para mejorar la geometría de las crujías o apertura de nuevos huecos, por razones funcionales o la eliminación de elementos secundarios. Con el fin de garantizar el mantenimiento de los valores tipológicos de la edificación, las obras de restitución tipológica no podrán incrementar la superficie útil de la edificación intervenida. Se trata de un vehículo para conservar valores catalogados.
Por otro lado, las obras de conservación son las necesarias para el mantenimiento de la edificación en el estado actual, evitando el abandono y deterioro por la acción de los agentes atmosféricos, el uso o el abandono. Incluyen la reparación de elementos decorativos, instalaciones y estrictas obras de mantenimiento, retejado, pintura y solados.
Además, hay que tener en cuenta que el Código Técnico de Edificación (CTE) exige que los edificios cumplan unos requisitos básicos de la edificación, basados en la funcionalidad, seguridad estructural y habitabilidad (pinchar aquí). Es de gran relevancia cubrir el mandato del CTE, para poder adaptar los edificios a las exigencias y demandas del siglo XXI, convirtiéndolo en un espacio habitable y para gozar el fin original con el que se construyó el edificio. También hay que dar cobertura a la seguridad estructural tan necesaria en los edificios, ya que muchos de los edificios antiguos presentan prácticamente un asentamiento inexistente sobre un material contundente y que puede sufrir problemas a futuros.
Lo fundamental en las construcciones de edificios es que se disfrute de una estética, que los materiales utilizados sean de las mejores calidades posibles, que se garantice seguridad a las personas, el bienestar de la sociedad y protección medioambiental.








