En 2016 varias empresas buscaron alternativas en el mercado para ayudar a las personas mayores a completar su pensión y rentabilizar la jubilación. Y así fue como surgió el concepto de alquiler inverso, una forma de financiación mediante la cual una empresa o entidad financiera entrega a una persona una cantidad de dinero periódica a cambio del alquiler de su vivienda. Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurre con la hipoteca inversa, la titularidad del inmueble no se pierde en ningún momento.
Este sistema de financiación está planteado para contribuir al bienestar de los adultos mayores o personas con cierto grado de dependencia y que, por lo general, requieren de un ingreso en una residencia o de servicios asistenciales. De este modo, el alquiler inverso se posiciona como una alternativa para poder costear estos servicios, siempre y cuando la persona disponga de una vivienda que pueda ser alquilada (residencia principal, secundaria o la vivienda de una persona próxima).
¿Cómo funciona y qué ventajas ofrece el alquiler inverso?
La persona que contrata este sistema de financiación, en función de sus necesidades, recibirá un importe determinado que no necesariamente debe coincidir con el derivado del alquiler del inmueble. Así bien, es posible que además de la renta del alquiler reciba un importe extra hasta alcanzar la cuantía necesaria para hacer frente a sus gastos. Dicho importe se amortiza con los alquileres futuros una vez que la persona ya no necesite más aportaciones; es decir, que la empresa seguirá alquilando la vivienda hasta recuperar todo el dinero anticipado.
Por tanto, esta fórmula permite obtener un adelanto de dinero por un importe mayor al que se obtendría mediante un arrendamiento regular. No obstante, la aportación mensual recibida no puede ser superior al doble del alquiler.
En caso de que la persona fallezca, el alquiler de la vivienda se mantendría activo hasta cubrir la deuda, momento en el que los herederos recuperarían la libre posesión del inmueble.
Otras ventajas que ofrece este programa de financiación es que también incluye reformas en caso de que la vivienda las requiera y que se puede cancelar en cualquier momento sin que suponga algún coste extra. Tan solo se deberá amortizar el importe de la deuda pendiente.
Bonificaciones fiscales para persona con algún grado de dependencia
Existen una serie de bonificaciones fiscales, incluidas en los Presupuestos Generales del Estado, que están destinadas a las personas mayores con algún grado de dependencia (Grado I, II y III) reconocido por la Administración Pública.
Las principales bonificaciones fiscales son:
- Exención del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
- Bonificación del 50% en aranceles notariales.
- Reducción del 90% en gastos registrales.
- Otras ventajas adicionales específicas, establecidas por normativas autonómicas para su territorio.
Al tratarse de una forma de financiación conlleva una serie de intereses, a los que hay que prestar especial atención. Además, es un contrato complejo con implicaciones financieras significativas, por lo que es conveniente contar con asesoramiento financiero y legal.








